01 noviembre 2011

¿Me quieres realmente?



Esa es la gran duda que todos conocemos, pero solo algunos saben su respuesta. Suelo hacermela muy a menudo y nunca he conseguido acercarme tan solo un poco a su respuesta. Por más que intento solucionarla, cada vez que me la cuestiono, saco conclusiones diferentes, nuevas hipótesis y respuestas ilógicas. Ya no se que hacer, pensar, ni en que basarme para poder hallar la respuesta, y sigo sin conseguirlo. Pero a veces es mejor quedarse con la duda de la pregunta que con la conclusión de la respuesta.
  Porque hay cosas en la vida que es mejor no saber. 

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