03 octubre 2011

Buenos días princesa.

Buenos días princesa, he soñado toda la noche contigo, íbamos al cine y tu llevabas aquél vestido rosa que me gusta tanto, solo pienso en ti princesa, pienso siempre en ti, y ahora..
Buenos días, buenas tardes,         

buenas noches quiero darte,
contarte como me ha ido en
el trabajo y aburrirte, cenar
viendo una peli sin rencores
por besarte, y hacerte luego
el amor tantas veces como 
aguante.  Firmarnos de 
alegría sin papeles de por
medio, discutir seguidamente
y encontrar siempre el 
remedio, mirarnos a los ojos
cada uno es un extremo, el 
mar y el cielo convirtiendo 
el mundo en nuestro, 
despellejar toda tu 
ropa, mi objetivo, tu desnudo, bromear mordiéndote en la mejilla del culo, observarte a mi lado y examinar todas tus curvas , seguidamente el saboreo de toda tu carne cruda, sin dudar mis sentimientos querernos hasta ancianos, saciarnos con placeres despacito y con amor, con esfuerzo incomparable sin parar y sin cansarnos, las sábanas son olas movidas por Poseidón, llevarte al cine los domingos, recorrer España en moto, tener que levantarme pronto y reparar los cuadros rotos, un beso nuestro es un regalo entre nosotros y privado, me encanta decirte esta frase y es que estoy enamorado. Cada día te echo en falta entre las sábanas y almohadas, das razones a mi vida y sin ti ya no encuentro nada, he llorado por nosotros aunque tú no me hayas visto, tantas lágrimas perdidas entre polvo de mi piso, lo que Dios quiso, que no lo separe el hombre, quiero volver a discutir tener un hijo igual el nombre, solo quiero ser feliz y que lo seas junto a mi, pedirte un día el matrimonio y sin dudar digas que si. Eres mi musa, mi cuestión, mi razón ¿y que soy yo?  Comparable con mi vida no se vivir sin corazón,  y la razón de esta canción ni la encuentro ni la busco, sin intención de reconquista veinte mares los que surco, como meses a tu lado más pecados que interfieren, siento haber sido un humano al que las situaciones hieren, me desvivo por tu aliento en la nuca o bien mi boca, despellejando tantas rosas y dejar la flora rota, la fauna hambrienta, el hambre atienta. Inspírame cuando la mente esté sedienta, pero los días alientan, contentan al esclavo, que no escarmienta y sigue queriendo un buen bocado. 
Te echo de menos princesa.

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